
Capítulo 34
¿Pueden Hablarnos Nuestros Muertos?
Obra Maestra de Satanás

Hay un canal que por
muchos es considerado sagrado–un canal por medio del cual Satanás ata las
almas. Se escuchan voces, hay apariciones, y un poder embrujador entra en el
ser humano. Algunos lo consideran un engaño, pero luego ven un poder mas que
humano, y así son atrapados y llevados hasta la muerte.
Puede empezar inocentemente, pero
después no hay escape. Aprenda ahora, para que pueda protegerse a Ud. mismo y
a sus seres queridos, de las artimañas del enemigo.

LA OBRA ministradora de los santos ángeles, tal cual está
presentada en las Santas Escrituras, es una verdad de las más alentadoras y de
las más preciosas para todo discípulo de Cristo. Pero la enseñanza de la
Biblia acerca de este punto ha sido obscurecida y pervertida por los errores de
la teología popular. La doctrina de la inmortalidad natural, tomada en un
principio de la filosofía pagana e incorporada a la fe cristiana en los tiempos
tenebrosos de la gran apostasía, ha suplantado la verdad tan claramente
enseñada por la Santa Escritura, de que "los muertos nada saben."
Multitudes han llegado a creer que los espíritus de los muertos son los
"espíritus ministradores, enviados para hacer servicio a favor de los que
han de heredar la salvación." Y esto a pesar del testimonio de las
Santas Escrituras respecto a la existencia de los ángeles celestiales y a la
relación que ellos tienen con la historia humana desde antes que hubiese muerto
hombre alguno.
La doctrina de que el hombre queda consciente en la muerte, y
más aún la creencia de que los espíritus de los muertos vuelven para servir a
los vivos, preparó el camino para el espiritismo moderno. Si los muertos
son admitidos a la presencia de Dios y de los santos ángeles y si son
favorecidos con conocimientos que superan en mucho a los que poseían
anteriormente, ¿por qué no habrían de volver a la tierra para iluminar e
ilustrar a los vivos? Si, como lo enseñan los teólogos populares, los
espíritus de los muertos revolotean en torno de sus amigos en la tierra, ¿por
qué no les sería permitido comunicarse con ellos para prevenirlos del mal o
para consolarlos en sus penas? ¿Cómo podrán los que creen en el estado
consciente de los muertos rechazar lo que les viene cual luz divina comunicada
por espíritus glorificados? Representan un medio de comunicación
considerado sagrado, del que Satanás se vale para cumplir sus propósitos. Los
ángeles caídos que ejecutan sus órdenes se presentan como mensajeros del
mundo de los espíritus. Al mismo tiempo que el príncipe del mal asevera poner
a los vivos en comunicación con los muertos, ejerce también su influencia
fascinadora sobre las mentes de aquéllos.
Satanás puede evocar ante los hombres la apariencia de sus
amigos fallecidos. La imitación es perfecta; los rasgos familiares, las
palabras y el tono son reproducidos con una exactitud maravillosa. Muchas
personas se consuelan con la seguridad de que sus seres queridos están gozando
de las delicias del cielo; y sin sospechar ningún peligro, dan oídos a
"espíritus seductores, y a enseñanzas de demonios."
Después que Satanás ha hecho creer a esas personas que los muertos
vuelven en realidad a comunicarse con ellas, hace aparecer a seres humanos que
murieron sin preparación. Estos aseguran que son felices en el cielo y hasta
que ocupan allí elevados puestos, por lo que se difunde el error de que
no se hace diferencia entre los justos y los injustos. Esos supuestos
visitantes del mundo de los espíritus dan a veces avisos y advertencias que
resultan exactos. Luego que se han ganado la confianza, presentan doctrinas que
de hecho destruyen la fe en las Santas Escrituras. Aparentando profundo interés
por el bienestar de sus amigos en la tierra, insinúan los errores más
peligrosos. El hecho de que dicen algunas verdades y pueden a veces anunciar
acontecimientos da a sus testimonios una apariencia de verosimilitud; y sus
falsas enseñanzas son aceptadas por las multitudes con tanta diligencia y
creídas tan a ciegas, como si se tratara de las verdades más sagradas de la
Biblia. Se rechaza la ley de Dios, se desprecia al Espíritu de gracia y se
considera la sangre de la alianza como cosa profana. Los espíritus niegan la
divinidad de Cristo y hasta ponen al Creador en el mismo nivel que ellos mismos.
Bajo este nuevo disfraz el gran rebelde continúa llevando adelante la guerra
que empezó en el cielo y que se prosigue en la tierra desde hace unos seis mil
años.
Muchos tratan de explicar las manifestaciones espiritistas
atribuyéndolas por completo al fraude y a juego de manos de los médiums.
Pero, si bien es cierto que muchas veces se han hecho pasar supercherías por
verdaderas manifestaciones, no deja de haber habido también manifestaciones de
poder sobrenatural. Los llamamientos misteriosos con que empezó el
espiritismo moderno no fueron resultado de la superchería o de la astucia
humana, sino obra directa de ángeles malos, que introdujeron así uno de los
engaños más eficaces para la destrucción de las almas. Muchos hombres serán
entrampados por la creencia de que el espiritismo es tan sólo una impostura
humana; pero cuando sean puestos en presencia de manifestaciones cuyo
carácter sobrenatural no pueda negarse, serán seducidos y obligados a
aceptarlas como revelación del poder divino.
Estas personas no toman en cuenta el testimonio de las Santas
Escrituras respecto a los milagros de Satanás y de sus agentes. No fue sino
mediante la ayuda de Satanás que los nigromantes de Faraón pudieron imitar la
acción de Dios. Pablo declara que antes de la segunda venida de Cristo habrá
manifestaciones análogas del poder satánico. La venida del Señor debe ser
precedida de la "operación de Satanás, con todo poder, y con señales, y
con maravillas mentirosas, y con todo el artificio de la injusticia." 2
Tesalonicenses 2:9, 10. Y el apóstol Juan, describiendo el poder milagroso que
se ha de dar a conocer en los últimos días, declara: "Obra grandes
prodigios, de tal modo que hace descender fuego del cielo a la tierra, a la
vista de los hombres. Y engaña a los que habitan sobre la tierra, por medio de
las señales que se le ha dado poder de hacer." Apocalipsis 13:13, 14. Lo
que se predice aquí no es una simple impostura. Los hombres serán engañados
por los milagros que los agentes de Satanás no sólo pretenderán hacer, sino
que de hecho tendrán poder para realizar.
El príncipe de las tinieblas, que por tanto tiempo ha estado empleando los
poderes de su inteligencia superior en la obra de engaño, adapta hábilmente
sus tentaciones a los hombres de todas las clases y condiciones. A las
personas cultas y refinadas les presenta el espiritismo bajo sus aspectos más
sutiles e intelectuales, y así consigue atraer a muchos a sus redes. La
sabiduría que comunica el espiritismo es la que describe el apóstol Santiago,
la cual "no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal,
diabólica." Santiago 3:15. Y esto es, precisamente, lo que encubre el gran
seductor cuando el sigilo es lo que más conviene a sus fines. El que, vestido
con el brillo de celestiales serafines, pudo aparecer ante Cristo para tentarle
en el desierto, suele presentarse también a los hombres del modo más
atractivo, cual si fuere ángel de luz. Apela a la razón por la
presentación de temas elevados; deleita los sentidos con escenas que cautivan y
conquistan los afectos por medio de imágenes elocuentes de amor y caridad. Excita
la imaginación en sublimes arrebatos e induce a los hombres a enorgullecerse
tanto de su propia sabiduría, que en el fondo de su corazón desprecian al Dios
eterno. Ese ser poderoso que pudo transportar al Redentor del mundo a un
altísimo monte y poner ante Su vista todos los reinos y la gloria de la tierra,
presentará sus tentaciones a los hombres y pervertirá los sentidos de todos
los que no estén protegidos por el poder divino.
Satanás seduce hoy día a los hombres como sedujo a Eva en
el Edén, lisonjeándolos, alentando en ellos el deseo de conocimientos
prohibidos y despertando en ellos la ambición de exaltarse a sí mismos.
Fue alimentando esos males como cayó él mismo, y por ellos trata de acarrear
la ruina de los hombres. "Y seréis como Dios—dijo él,—conocedores del
bien y del mal." Génesis 3:5. El espiritismo enseña "que el hombre
es un ser susceptible de adelanto; que su destino consiste en progresar desde su
nacimiento, aun hasta la eternidad, hacia la divinidad." Y además que
"cada inteligencia se juzgará a sí misma y no será juzgada por
otra." "El juicio será justo, porque será el juicio que uno haga de
sí mismo.... El tribunal está interiormente en vosotros." Un maestro
espiritista dijo cuando "la conciencia espiritual" se despertó en
él: "Todos mis semejantes eran semidioses no caídos." Y otro dice:
"Todo ser justo y perfecto es Cristo."
Así, en lugar de la justicia y perfección del Dios infinito
que es el verdadero objeto de la adoración; en lugar de la justicia perfecta de
la ley, que es el verdadero modelo de la perfección humana, Satanás ha
colocado la naturaleza pecadora del hombre sujeto al error, como único objeto
de adoración, única regla del juicio o modelo del carácter. Eso no es
progreso, sino retroceso.
Hay una ley de la naturaleza intelectual y espiritual según
la cual modificamos nuestro ser mediante la contemplación. La inteligencia
se adapta gradualmente a los asuntos en que se ocupa. Se asimila lo que se
acostumbra a amar y a reverenciar. Jamás se elevará el hombre a mayor
altura que a la de su ideal de pureza, de bondad o de verdad. Si se considera a
sí mismo como el ideal más sublime, jamás llegará a cosa más exaltada.
Caerá más bien en bajezas siempre mayores. Sólo la gracia de Dios puede
elevar al hombre. Si depende de sus propios recursos, su conducta empeorará
inevitablemente.
A los indulgentes consigo mismos, a los amigos del placer,
a los sensuales, el espiritismo se presenta bajo un disfraz menos sutil que
cuando se presenta a gente más refinada e intelectual. En sus formas groseras,
aquéllos encuentran lo que está en armonía con sus inclinaciones.
Satanás estudia todos los indicios de la fragilidad humana, nota los pecados
que cada hombre está inclinado a cometer, y cuida luego de que no falten
ocasiones para que las tendencias hacia el mal sean satisfechas. Tienta a los
hombres para que se excedan en cosas que son legítimas en sí mismas, a fin de
que la intemperancia debilite sus fuerzas físicas y sus energías mentales y
morales. Ha hecho morir y está haciendo morir miles de personas por la
satisfacción de las pasiones, embruteciendo así la naturaleza humana. Y para
completar su obra, declara por intermedio de los espíritus, que "el
verdadero conocimiento coloca a los hombres por encima de toda ley;" que
"cualquier cosa que sea, es buena;" que "Dios no condena;" y
que "todos los pecados que se cometen se cometen sin envolver culpabilidad
alguna." Cuando la gente es inducida así a creer que el deseo es ley
suprema, que la libertad es licencia y que el hombre no es responsable más que
ante sí mismo, ¿quién puede admirarse de que la corrupción y la depravación
abunden por todas partes? Las multitudes aceptan con avidez las enseñanzas
que les dan libertad para obedecer los impulsos carnales. Se da rienda suelta a
la lujuria y el hombre pierde el imperio sobre sí mismo; las facultades del
espíritu y del alma son sometidas a los más bestiales apetitos, y Satanás
prende alegremente en sus redes a millares de personas que profesan ser
discípulos de Cristo.
Pero nadie tiene por qué dejarse alucinar por los asertos engañosos del
espiritismo. Dios ha dado a los hombres luz suficiente para que puedan descubrir
la trampa. Como ya lo hemos visto, la teoría que constituye el fundamento
mismo del espiritismo está en plena contradicción con las declaraciones más
terminantes de las Santas Escrituras. La Biblia declara que los muertos no
saben nada, que sus pensamientos han perecido; no tienen parte en nada de lo que
se hace bajo el sol; no saben nada de las dichas ni de las penas de los que les
eran más caros en la tierra.
Además, Dios ha prohibido expresamente toda supuesta
comunicación con los espíritus de los muertos. En tiempo de los hebreos
había una clase de personas que pretendía, como los espiritistas de nuestros
días, sostener comunicaciones con los muertos. Pero la Biblia declara que los
"espíritus," como se solía llamar a los visitantes de otros mundos,
son "espíritus de demonios." (Compárese Números 25: 1-3; Salmo
106:28; 1 Corintios 10:20; Apocalipsis 16:14.) La costumbre de tratar con
espíritus o adivinos fue declarada abominación para el Señor y era
solemnemente prohibida so pena de muerte. Levítico 19:31; 20:27. Aun el
nombre de la hechicería es objeto de desprecio en la actualidad. El aserto de
que los hombres pueden tener comunicación con malos espíritus es considerado
como una fábula de la Edad Media. Pero el espiritismo, que cuenta con
centenares de miles y hasta con millones de adherentes, que se ha abierto camino
entre las sociedades científicas, que ha invadido iglesias y que ha sido
acogido con favor entre los cuerpos legislativos y hasta en las cortes de los
reyes—este engaño colosal no es más que la reaparición, bajo un nuevo
disfraz, de la hechicería condenada y prohibida en la antigüedad.
Si no existiera otra evidencia tocante a la naturaleza real
del espiritismo, debería bastar a todo cristiano el hecho de que los espíritus
no hacen ninguna diferencia entre lo que es justo y lo que es pecado, entre
el más noble y puro de los apóstoles de Cristo y los más degradados
servidores de Satanás. Al representar al hombre más vil como si estuviera
altamente exaltado en el cielo, es como si Satanás declarara al mundo: "No
importa cuán malos seáis; no importa que creáis o no en Dios y en la Biblia.
Vivid como gustéis, que el cielo es vuestro hogar." Los maestros
espiritistas declaran virtualmente: "Todo aquel que obra mal es bueno a los
ojos de Jehová, y El se complace en los tales; o si no, ¿dónde está el Dios
de juicio?" Malaquías, 2:17. La Palabra de Dios dice: "¡Ay de los
que llaman a lo malo bueno, y a lo bueno malo; que ponen tinieblas por luz, y
luz por tinieblas!" Isaías 5:20.
Esos espíritus mentirosos representan a los apóstoles como
contradiciendo lo que escribieron bajo la inspiración del Espíritu Santo
durante su permanencia en la tierra. Niegan el origen divino de la Biblia,
anulan así el fundamento de la esperanza cristiana y apagan la luz que revela
el camino hacia el cielo. Satanás hace creer al mundo que la Biblia no es
más que una ficción, o cuando mucho un libro apropiado para la infancia de la
raza, del que se debe hacer poco caso ahora, o ponerlo a un lado por anticuado.
Y para reemplazar la Palabra de Dios ese mismo Satanás ofrece sus
manifestaciones espiritistas. Estas están enteramente bajo su dirección y
mediante ellas puede hacer creer al mundo lo que quiere. Pone en la
obscuridad, precisamente donde le conviene que esté, el Libro que le debe
juzgar a él y a sus siervos y hace aparecer al Salvador del mundo como un
simple hombre. Así como la guardia romana que vigilaba la tumba de Jesús
difundió la mentira que los sacerdotes y los ancianos insinuaron para negar Su
resurrección, así también los que creen en las manifestaciones espiritistas
tratan de hacer creer que no hay nada milagroso en las circunstancias que
rodearon la vida de Jesús. Después de procurar así que la gente no vea a
Jesús, le llaman la atención hacia sus propios milagros y los declaran muy
superiores a las obras de Cristo.
Es cierto que el espiritismo está mudando actualmente sus formas, y echando
un velo sobre algunos de sus rasgos más repulsivos, reviste un disfraz
cristiano. Pero sus declaraciones hechas desde la tribuna y en la prensa han
sido conocidas por el público desde hace muchos años, y revelan su carácter
verdadero. Esas enseñanzas no pueden ser negadas ni encubiertas.
Hasta en su forma actual, lejos de ser más tolerable, el
espiritismo es en realidad más peligroso que anteriormente, debido a la mayor
sutileza de su engaño. Mientras años atrás atacaba a Cristo y la Biblia,
declara ahora que acepta a ambos. Pero su interpretación de la Biblia está
calculada para agradar al corazón irregenerado, al paso que anula el efecto de
sus verdades solemnes y vitales. Los espiritistas hacen hincapié en el amor
como si fuese atributo principal de Dios, pero lo rebajan hasta hacer de El un
sentimentalismo enfermizo y hacen poca distinción entre el bien y el mal. La
justicia de Dios, Su reprobación del pecado, las exigencias de Su santa ley,
todo eso lo pierden de vista. Enseñan al pueblo a que mire el Decálogo
como si fuera letra muerta. Fábulas agradables y encantadoras cautivan los
sentidos e inducen a los hombres a que rechacen la Biblia como fundamento de su
fe. Se niega a Cristo tan descaradamente como antes; pero Satanás ha cegado
tanto al pueblo que no discierne el engaño.
Pocas son las personas que tienen justo concepto del poder
engañoso del espiritismo y del peligro que hay en caer bajo su influencia.
Muchas personas juegan con él sin otro objeto que el de satisfacer su
curiosidad. No tienen fe verdadera en él y se llenarían de horror al pensar en
abandonarse al dominio de los espíritus. Pero se aventuran en terreno vedado
y el poderoso destructor ejerce su poder sobre ellos contra su voluntad.
Pero una vez que los induce a abandonar sus inteligencias a su dirección, los
mantiene cautivos. Es imposible que con su propia fuerza rompan el encanto
hechicero y seductor. Sólo el poder de Dios otorgado en contestación a la
fervorosa oración de fe, puede libertar a esas almas prisioneras.
Todos aquellos que conservan y cultivan rasgos pecaminosos
de carácter, o que fomentan un pecado conocido, atraen las tentaciones de
Satanás. Se separan de Dios y de la protección de sus ángeles, y cuando
el maligno les tiende sus redes quedan indefensos y se convierten en fácil
presa. Los que de tal suerte se abandonan al poder satánico no comprenden
adónde los llevará su conducta. Pero, después de haberlos subyugado por
completo, el tentador los empleará como agentes para empujar a otros a la ruina.
El profeta Isaías dice: "Y cuando os dijeren: Acudid a
los espíritus y a los adivinos, que chirrían y mascullan; responded: ¿No debe
un pueblo acudir más bien a su Dios? ¿por los vivos acaso se ha de acudir a
los muertos? ¡A la ley y al testimonio! si no hablaren conforme a esta
palabra, son aquellos para quienes no ha amanecido." Isaías 8:19, 20.
Si los hombres hubiesen querido recibir la verdad tan claramente expresada en
las Santas Escrituras, referente a la naturaleza del hombre y al estado de los
muertos, reconocerían en las declaraciones y manifestaciones del espiritismo la
operación de Satanás con poder y con prodigios mentirosos. Pero en vez de
renunciar a la libertad tan cara al corazón pecaminoso y a sus pecados
favoritos, la mayoría de los hombres cierra los ojos a la luz y sigue adelante
sin cuidarse de las advertencias, mientras Satanás tiende sus lazos en torno de
ellos y los hace presa suya. "Por cuanto no admitieron el amor de la
verdad, para que fuesen salvos, . . . Dios les envía la eficaz operación de
error, a fin de que crean a la mentira. "2 Tesalonicenses 2:10, 11.
Los que se oponen a las enseñanzas del espiritismo atacan no sólo a los
hombres, sino también a Satanás y a sus ángeles. Han emprendido la lucha
contra principados, potestades y malicias espirituales en los aires. Satanás no
cederá una pulgada de terreno mientras no sea rechazado por el poder de
mensajeros celestiales. El pueblo de Dios debe hacerle frente como lo hizo
nuestro Salvador, con las palabras: "Escrito está." Satanás
puede hoy citar las Santas Escrituras como en tiempo de Cristo, y volverá a
pervertir las enseñanzas de ellas para sostener sus engaños. Los que
quieran permanecer firmes en estos tiempos de peligro deben comprender por sí
mismos el testimonio de las Escrituras.
Muchos tendrán que vérselas con espíritus de demonios que personificarán
a parientes o amigos queridos y que proclamarán las herejías más peligrosas. Estos
espíritus apelarán a nuestros más tiernos sentimientos de simpatía y harán
milagros con el fin de sostener sus asertos. Debemos estar listos para
resistirles con la verdad bíblica de que los muertos no saben nada y de que los
que aparecen como tales son espíritus de demonios.
Es inminente "la hora de la tentación que ha de venir
en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra." Apocalipsis
3:10. Todos aquellos cuya fe no esté firmemente cimentada en la Palabra de Dios
serán engañados y vencidos. La operación de Satanás es "con todo el
artificio de la injusticia" a fin de alcanzar dominio sobre los hijos de
los hombres; y sus engaños seguirán aumentando. Pero sólo puede lograr sus
fines cuando los hombres ceden voluntariamente a sus tentaciones. Los que
busquen sinceramente el conocimiento de la verdad, y se esfuercen en purificar
sus almas mediante la obediencia, haciendo así lo que pueden en preparación
para el conflicto, encontrarán seguro refugio en el Dios de verdad. "Por
cuanto has guardado la palabra de Mi paciencia, Yo también te guardaré"
(Ver. 10), es la promesa del Salvador. El enviaría a todos los ángeles del
cielo para proteger a Su pueblo antes que permitir que una sola alma que confíe
en El sea vencida por Satanás.
El profeta Isaías describe el terrible engaño que seducirá a los impíos y
les hará creerse al amparo de los juicios de Dios: "Hemos hecho pacto
con la muerte, y con el infierno tenemos hecho convenio; cuando pasare el azote,
cual torrente, no nos alcanzará; porque hemos puesto las mentiras por nuestro
refugio, y entre los embustes nos hemos escondido." Isaías 28:15. En la
categoría de personas así descritas se encuentran los que en su impenitencia y
obstinación se consuelan con la seguridad de que no habrá castigo para el
pecador, de que todos los miembros de la humanidad, por grande que sea su
corrupción, serán elevados hasta el cielo para volverse como ángeles de Dios.
Pero hay otros quienes de modo mucho más aparente están haciendo un pacto
con la muerte y un convenio con el infierno. Son los que renuncian a las
verdades que Dios dio como defensa para los justos en el día de congoja, y
aceptan el falso refugio ofrecido en su lugar por Satanás, o sea los
asertos mentirosos del espiritismo.
La obcecación de los hombres de esta generación es
indeciblemente sorprendente. Miles de personas rechazan la Palabra de Dios como
si no mereciese fe, mientras aceptan con absoluta confianza los engaños de
Satanás. Los incrédulos y escarnecedores denuncian el fanatismo, como lo
llaman, de los que luchan por la fe de los profetas y de los apóstoles, y se
divierten ridiculizando las solemnes declaraciones de las Santas Escrituras
referentes a Cristo, al plan de salvación y a la retribución que espera a los
que rechazan la verdad. Fingen tener gran lástima por espíritus tan estrechos,
débiles y supersticiosos, que acatan los mandatos de Dios y satisfacen las
exigencias de Su ley. Hacen alarde de tanto descaro como si en realidad
hubiesen hecho un pacto con la muerte y un convenio con el infierno —como
si hubiesen elevado una barrera insalvable e indestructible entre ellos y la
venganza de Dios. Nada puede despertar sus temores. Se han sometido tan
completamente al tentador, están tan ligados a él y tan dominados por su
espíritu, que no tienen ni fuerza ni deseos para escapar de su lazo.
Satanás ha estado preparándose desde hace tiempo para su último esfuerzo
para engañar al mundo. El cimiento de su obra lo puso en la afirmación que
hiciera a Eva en el Edén: "De seguro que no moriréis." "En el
día que comiereis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios,
conocedores del bien y del mal." Génesis 3:4, 5. Poco a poco Satanás ha
preparado el camino para su obra maestra de seducción: el desarrollo del
espiritismo. Hasta ahora no ha logrado realizar completamente sus designios;
pero lo conseguirá en el poco tiempo que nos separa del fin. El profeta dice:
"Y vi . . . tres espíritus inmundos, como ranas: . . . son espíritus de
demonios, que obran prodigios; los cuales salen a los reyes de todo el mundo
habitado, a juntarlos para la guerra del gran día del Dios Todopoderoso."
Apocalipsis 16:13, 14. Todos menos los que estén protegidos por el poder de
Dios y la fe en Su Palabra, se verán envueltos en ese engaño. Los hombres se
están dejando adormecer en una seguridad fatal y sólo despertarán cuando la
ira de Dios se derrame sobre la tierra.
Dios, el Señor, dice: "También pondré el juicio por cordel, y la
justicia por plomada; y la granizada barrerá el refugio de mentiras, y las
aguas arrebatarán vuestro escondrijo. Asimismo vuestro pacto con la muerte
será anulado, y vuestro convenio con el infierno no quedará en pie: cuando
pasare el azote, cual torrente, vosotros seréis hollados de este invasor."
Isaías 28:17, 18.

El MISTERIO DE LA MUERTE
No os engañe nadie en
ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se
manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, Oponiéndose, y
levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó que se adora; tanto que se
asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios. . . . Porque
ya está obrando el misterio de iniquidad...Y entonces será manifestado aquel
inicuo, al cual el Señor . . . destruirá con el resplandor de su venida; ... Y
con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el
amor de la verdad para ser salvos. 2
Tesalonicenses 2:3-10.
"Y fué vista otra
señal en el cielo: y he aquí un grande dragón bermejo, que tenía siete
cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.
Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en
tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para parir, á fin
de devorar á su hijo cuando hubiese parido." Apocalipsis 12:3-4.
"Y vi una de sus
cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fué curada: y se
maravilló toda la tierra en pos de la bestia."
Apocalipsis 13:3:
"El que lleva en
cautividad, va en cautividad: el que á cuchillo matare, es necesario que á
cuchillo sea muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos."
Apocalipsis 13:10:
CAPÍTULO 35
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